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1 min de leitura Prosa Poética

Al su arededor, Caballos!

Por mis retinas

Pasan de todo

Niñas

Niños

Chicas

Chicos

Muchachos

Mujeres

Hombres

Viejas

Viejos

Etecétera

Y lo peor

Muy cerca a mi.

A veces, quedome a pensar

Que desean tocarme

Olerme

O algo semejante.

Miro medio sin jecto

Pero solo los veo mucho serios

Com unas faces duras

Creo que están todos delusionados

O alguna cosa así

Y luego me dan las espaldas

Recuerdo entonces mis ancestros

Que siempre decianme:

‘Los hombres son todos unos tolos

No saben ni ver lo que miran’

Pienso de la misma forma.

Aún más

Creo que no pasan de unas marionetas

A mercê de las futilidades.

Quiero, todavia, dárselos um aconsellamiento

(Si, sé que ellos no son buenos

Pues, si fuisen, no serian gratuítos)

Mismo así, escucha:

En nuestra vida solo existe una gran certeza:

‘A qualquer horita viajaremos

Para la ciudad de pies juntos

Y que en nuestras tumbas

No hay gavetones’.

Nadie podrá llevar algo en ese viaje

Entonces,

iQue vivamos el presente

Sin grandes apegos

Ni pretensiones!